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martes, 16 de abril de 2013

Las bestias nunca son protagonistas

Como en toda película, obra de teatro o cuento, las bestias o malos nunca son los protagonistas. Ellos siempre juegan un papel secundario para que el bueno salga en "caballito blanco" y se gane la simpatía de todos y todas. En el caso de Apocalipsis sucede lo mismo.

Resulta que el libro es una especie de guión cinematográfico que nos dibuja con palabras y párrafos excelentes escenas en las que se exhibe a la bestia, pero con motivo de mostrar a Jesús quien la vence después de una batalla descomunal y toma toda autoridad.

Cuando hacemos una lectura "bestiacéntrica" y olvidamos al cordero de Dios, estamos haciendo una incorrecta lectura que nos llevará a resaltar aspectos como el sello de la bestia, los cataclismos, veremos al sol oscurecerse... y eso nos desviará la mirada de la victoria de Jesús sobre el mal.

El libro de Apocalipsis, como lo diría Juan Stam, es un libro sobre "Retratos de Jesús". Por ejemplo podemos ver en el capítulo uno a Jesús majestuoso, rodeado de gran luz, victorioso sobre la muerte y más vivo que nunca. Luego lo podemos ver como léon y como cordero, y después como victorioso guerrero cabalgando un caballo blanco galopante. Y otros retratos más que puedes descubrir leyendo tú mismo con esa conciencia de ver a Jesús en el texto y no a la bestia.

Ya basta de leer el Apocalipsis con una mentalidad de bestia y catástrofe ¡Es hora de ver a Jesús y a él venciendo sobre la bestia!

sábado, 28 de enero de 2012

Contexto histórico del Apocalipsis (I parte)

Hace unas entradas atrás platicamos sobre la importancia de estudiar el Apocalipsis desde su contexto, no obstante me limité a dar ese consejo para que en esta oportunidad comencemos a hacer una aproximación a ese contexto histórico en que se escribió el Apocalipsis, sin el cual nos resultaría imposible acercarnos a las verdades que el libro realmente enseña.

Antes de continuar, es necesario aclarar que la ESCATOLOGÍA no debe entenderse solamente como una ciencia bíblica cuyo objeto de estudio son los eventos futuros, pues eso sería maniatar esta ciencia. Ella también se encarga de estudiar los eventos pasados y presentes para que a la luz de esos tiempos se pueda comprender el por qué de los eventos futuros o al menos el cómo se llegará a esos eventos. Dicho de una manera más sencilla, y como en una ocasión anterior hemos dicho, la escatología nos ayuda a comprender el mensaje del Apocalipsis para el aquí y ahora, como también para el futuro.

UNA APROXIMACIÓN AL CONTEXTO HISTÓRICO NO ES TAN FÁCIL
Quisiera saber exáctamente todo lo que estaba pasando en el momento histórico en que fue escrito el Apocalipsis y tener la autoridad de escribirlas en este blog, pero sinceramente no lo sé. Y no es porque no haya estudiado el tema, sino porque me encuentro con diferentes autores, teólogos e historiadores y, con ello, diversos puntos de vista que derivan en contarnos la historia de maneras diferentes. Y esto lo he notado no solamente en el contexto histórico del Apocalipsis, sino en cada cosa y estudio que requiera una reseña histórica. Es decir, nunca he encontrado uniformidad en la historia; jamás he quedado satisfecho de que algo pasó así como me lo han relatado. A decir verdad, dudo de la veracidad de muchas cosas que he aprendido de la historia salvadoreña o de cómo se descubrió América... en fin, considero que cada historiador relata la historia desde su punto de vista, conforme a lo que le conviene históricamente contar, o también pienso que lastimosamente la historia ha sido tan manoseada que ya no la tenemos virgen e intacta.

Es más, la historia misma de Jesús en los evangelios nos deja muchas interrogantes pues hay escenas que los evangelistas cuentan de diferente forma. Y no estoy diciéndo que sean mentira (¡Líbreme el Señor de dudar de la Biblia!), lo que pasa es que los redactores de los evangelios en realidad no cuentan la historia de Jesús, sino que la interpretan y escriben conforme a sus puntos de vista y también pensando en los destinatarios de esos evangelios.

Así las cosas,  en la siguiente oportunidad trataremos de hacer una aproximación a lo que consideramos es la verdad histórica de lo que ocurrió mientras se redactaba el Apocalipsis. Dicha aproximación la haremos en base a lo que diferentes autores e historiadores concuerdan.

jueves, 11 de agosto de 2011

El género apocalíptico dentro y fuera de la Biblia

En esta oportunidad estudiaremos un poco sobre el género apocalíptico dentro y fuera de la Biblia. Comenzaremos con el contenido apocalíptico dentro de la Biblia.

El género apocalítico dentro de la Biblia.
Dentro del canon bíblico existen varias porciones de carácter apocalíptico. Aquí una lista de esas porciones:
  • El libro de Daniel. Este libro se considera apocalíptico en razón de las visiones de Daniel, es más este libro se considera el apocalpisis del Antiguo Testamento.
  • El apocalipsis Isaítico. Hay algunos capítulos del libro del profeta Isaías que se consideran apocalípticos (24-27; 33-35).
  • El apocalipsis de Ezequiel (2: 8-3; 3:38-39)
  • El apocalipsis de Zacarías (12-14)
  • El apocalipsis de Joel (2)
  • El llamado Discurso escatológico en los evangelios (Mc 13, Mt 24,  Lc 21)
  • El apocalipsis de Pablo (I Tes 4:13-5:11; 2 Tes 2)
  • Y por supuesto nuestro libro de estudio en este blog: El Apocalipsis bíblico.

El género apocalíptico fuera de la Biblia.
  • El apocalipsis de Pedro. 
  • El segundo libro de Enoc
  • El libro de los jubileos de Moisés.
  • El testamento de los Doce Patriarcas.
  • Los libros de Enoc.
  • Salmos de Salomón.
  • Oráculos sibilinos.
  • Asunción de Moisés.
  • Apocalipsis Siríaco de Baruc.
  • Libro IV de Esdras.
Respecto a estos libros, la próxima oportunidad hablaremos con detalle sobre cada uno de ellos. Sobre su propósito, su mensaje, sus redactores, sus destinarios... en fin, todo sobre ellos.

Ahora bien, una pregunta que es frecuente entre los que estudiamos el apocalipsis bíblico es: ¿Por qué sólo el de Juan es considerado inspirado?

La respuesta es sencilla: porque es el único caso en el que Jesús personalmente pide que se escriba dicho libro, pues dice literalmente: «Escribe en un libro lo que veas y envíalo a las siete iglesias: a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardis, a Filadelfia y a Laodicea.»  (Ap 1:11)

Saber que fue Jesús en persona el que dio la orden de escribir este maravilloso libro, objeto de estudio de este blog, nos llena de un profundo gozo y nos incita aun más por estudiarlo, escudriñarlo y descubrir su mensaje para el futuro, pues es la única fuente confiable para conocer el futuro.  El horóscopo es una vil mentira, que nos lean las cartas o las manos es una estafa, por eso insisto, solo el apocalipsis es la única fuente confiable para conocer nuestro futuro y el de toda la creación. Sin embargo, no hay que olvidar que también tiene un mensaje para nuestro diario vivir, para el aquí y ahora.

No deje de acompañarme cada jueves en esta maravillosa experiencia apocalíptica, pronto entraremos de lleno al contenido del libro, no sin antes hablar a groso modo de algunas generalidades del mismo y de todo el género literario apocalíptico.

jueves, 28 de julio de 2011

La seudonimia en la literatura apocalíptica

La semana pasada comenzamos estudiando las características de la literatura apocalíptica. En esa oportunidad estudiamos el tema principal de dicho género literario, hoy nos ocuparemos de su carácter seudónimo.
  • El carácter seudónimo de la literatura apocalítica.
Todos los libros apocalípticos utilizan la seudonimia. Es decir la práctica que consiste en atribuir obras literarias a nombres supuestos, recurso muy difundido en el mundo antiguo.

El Apocalipsis de Enoc, Pedro, Abraham, Tomás, Siríaco de Baruc, La Asunción de Moisés, libro de los jubileos (atribuido a Moisés), el testamento de los doce patriarcas... y todos los demás que se supone forman un cuerpo de 45 textos apocalípticos, son inequívocamente seudónimos. En otras palabras, un grupo de redactores elaboraron esos escritos y le dieron paternidad utilizando nombres de grandes personalidades de la historia judía.

Este recurso era aceptado por los destinatarios de los libros, pues ellos sabían perfectamente que los hombres célebres, supuestos autores, ya habían muerto. Es más, la seudonímia servía para darle una mayor validez y aceptación entre la comunidad receptora de esta literatura.

La pregunta es: ¿Si los libros de corte apocalíptico son seudonímicos, el Apocalipsis bíblico también lo es?

Es una pregunta difícil de responder, pero desde mi punto de vista el apocalipsis bíblico es el único que tiene una paternidad auténtica. Para esto sí me defino perteneciente a la escuela de pensamiento tradicional de Justino Mártir, que creyó en la autoría juanína del apocalipsis allá en el siglo II de nuestra era. No obstante, Dionisio, un obispo de Alejandría en siglo III, comparó el lenguaje, estilo y la línea de pensamiento con los demás escritos del apóstol Juan y concluyó que no era posible que éste fuera obra de él en razón de no ser igual. Pero el argumento que bota esa conclusión es que los géneros literarios son diferentes y por lo tanto el lenguaje debe ser diferente. Además, Juan se menciona a sí mismo 4 veces, por lo tanto no hay duda que él es el autor.

Lo importante no es tanto conocer quién fue en realidad el autor, sino conocer lo que el Señor quiere decirnos a través de este maravilloso libro, pero estos detalles sin duda nos abren un panorama más amplio para comprender su mensaje.

El estudio del apocalipsis es muy interesante, y conocer estos detalles es apasionante. Espero que a ustedes también les apasione este libro y su estudio, que a lo largo de mucho tiempo (los jueves) trataremos de seguir escudriñando y extrayendo enseñanzas que abonaran a nuestra vivencia íntima y diaria con el Señor.

jueves, 21 de julio de 2011

La literatura apocalíptica

Para sorpresa de algunos, nuestro maravilloso libro del apocalipsis bíblico, no es el único en su género. En realidad hay todo un conjunto de expresiones literarias que expresan a través de símbolos y metáforas, el tiempo en que el pueblo judío fue oprimido por los helénicos y los romanos. A esos escritos se les ha llamado: "Literatura Apocalíptica".

En esta oportunidad, abordaremos una de las características de la literatura apocalíptica, a la cual es pertenece nuestro libro de estudio en este blog. La característica es el tema general de la literatura apocalíptica. En los siguientes jueves seguiremos con las demás características.

  • Tema general de la literatura apocalíptica. 
El tema de la literatura apocalíptica es siempre el bien imponiéndose sobre el mal. Pero no se trata de simples relatos o visiones llenos de una esperanza barata en la que se le hace creer al lector que puede evadir su mundo y soñar con uno mejor.

Al leer la literatura apocalíptica no solo nos ponemos a soñar, sino a creer que más pronto de lo que sospechamos el bien exterminará el mal. No así las excelentes novelas literarias que al leerlas quedamos impactados y fascinados, soñando vanamente con un mundo mejor, pero eso solo es ficción. La literatura apocalíptica es verdad.

El libro de oro apocalíptico, así le llamo al apocalipsis bíblico en razón de ser el mejor en todos los sentidos, nos da una esperanza inigualable, nos muestra que Cristo le dará fin a las travesuras de Satanás. Nos enseña que por fin el dolor pasará y el bienestar será el que reine. Nos da la confianza en que un día vendrá en su parusía (segunda venida de Jesús) y todo será mejor. Pero también nos anima a creer que en el aquí y ahora Dios tomará cartas en los asuntos que aquejan nuestras vidas, y nos dará una salida favorable para que estemos mucho mejor.


El tema general es producto de la opresión judía de parte del imperio griego y luego del imperio romano durante el siglo primero (y también antes de ese siglo). Los judíos anhelaban una intervención divina que les diera la libertad e independencia de los imperios opresores que habían conquistado Palestina. De eso escribían en los libros de carácter apocalíptico.

La esperanza judía era que el mesías no solo fuera un líder religioso, sino también un líder político que utilizara la fuerza para liberar al pueblo, pero Jesús, el verdadero mesías, no mostró interés en rebelarse contra el imperio. Y eso frustró a muchos. Y respecto a esto, podemos reflexionar en la siguiente interrogante: ¿No será que nosotros estamos como los judíos, pensando que Jesús debe adaptarse a nuestras necesidades?

A veces, el que Jesús no bendiga ciertos proyectos o no respalde nuestros planes, nos frustra porque pensamos que él no está con nosotros. Pero lo que no hemos pensado es que no se trata de nuestras necesidades, sino de sus propósitos. Al final, sus propósitos siempre son de bendición, aunque quizás no de la menera en que esperabamos.

Volviendo a la esperanza judía, el que Jesús no incitara una rebelión, no significaba que Dios no quería que su pueblo fuera liberado. Al contrario, sí lo quería, pero su plan era liberar las almas de la condenación eterna y luego, en la parusía, liberarlos del yugo opresor.
El plan de Dios es primero liberar las almas de la condenación eterna, y luego de todo yugo opresor aquí en la tierra. Nunca al contrario.
Esta ultima afirmación choca contra la teología de la liberación. Ella enseña que Dios quiere la liberación de todo lo que pueda oprimir a los pobres. El problema es que le da tanto énfasis a eso, que descuida el aspecto espiritual y eterno de las personas pobres. Pues la mayor pobreza que pueda tener una persona es vivir en la miseria del pecado, y por ello necesita urgentemente la liberación de su condena, para luego recibir la liberación de lo que le oprime aquí en la tierra. ¿Pero qué opina usted?

El siguiente jueves conoceremos y reflexionaremos en torno a otra característica de la literatura apocalítica.

Suplemento:
Si quieres conocer y leer otros apocalipsis, puedes descargar desde este blog: "El apocalipsis de Enoc". Es gratis.

Click aquí para descargar el documento

Aunque no es canónico, ni inspirado por Dios, es bueno leerlo para tener un panorama más amplio de la literatura apocalíptica.

Espero tus comentarios sobre esta entrada del blog. Bendiciones!

viernes, 22 de octubre de 2010

Formas de interpretar el apocalipsis

Hay por lo menos cinco escuelas distintas de interpretar el Apocalipsis. De manera sencilla y breve quiero mostrarlas a continuación:

  • Escuela de los PRETERISTAS: Interpretan el libro a la luz del pretérito (es decir del pasado). Atribuyen el contenido a los hechos que se dieron durante el primer siglo, mientras Juan todavía estaba vivo.
  • Escuela de los HISTORICISTAS: Interpretan su contenido como la sucesión de los hechos en la historia, desde el primer siglo hasta la segunda venida de Cristo, la cual cerrará la cadena de la historia.
  • Escuela de los FUTURISTAS: Situan el contenido del libro en el final de los tiempos.
  • Escuela de los IDEALISTAS: Ven el libro como una maravillosa fuente de enseñanzas que demuestran que el bien siempre vencerá sobre el mal.
  • Escuela de los ELÉCTICOS: Son los que combinan todos los enfoques anteriores para interpretarlo.
Si tengo que decirme a seguir una escuela de interpretación, sin duda, ya he elegido la Eléctica. Pues no puedo aferrarme a una de las anteriores, porque si somos estrictos siguiendo la interpretación de una de las escuelas, estaríamos en un gran conflicto, pues no todo lo que interpreta una escuela es correcto, lo mejor es sacar provecho de las interpretaciones correctas de todas las escuelas y desechar lo incorrecto.

Ahora bien, mi intención es estudiar versículo a versículo el libro, pero si me pongo a introducirme al mismo, sería una faena agotadora tanto para el lector de este blog, como también para mí. Por eso prefiero pasar de una vez al capítulo uno, y en la medida en que vayamos avanzando, iremos entrando en detalles que por ahora he dejado en el aire.

¡Comencemos ya la aventura y experiencia apocalíptica! Acompáñeme en la siguiente oportunidad.

viernes, 1 de octubre de 2010

Mi deuda con los teólogos

Resultaría imposible pretender estudiar el Apocalipsis, sin recurrir a los comentarios que otros han hecho sobre el mismo. Por eso tengo una gran deuda con: R. A. Taylor, Mattew Henry, Mario Vega, Morris, LaHaye, Newell, Lensky, Juan Stam, entre otros.

Ellos de seguro ni saben que existo, sin embargo, he construido teología a partir de sus escritos y ponencias. Ese es mi anhelo con el estudio de Apocalipsis en este blog: que usted pueda construir teología a partir de lo que escribo aquí.

No tenga miedo de construir teología. Pues eso no es más que dejar que el Espíritu le guíe a la verdad para que comprenda de manera amplia y completa el apocalipsis, al mismo tiempo construir teología le ayudará a escuchar con gozo lo que Dios quiere decirle.

No hay cosa que deleite más, que estudiar las escrituras y construir teología a partir de su estudio.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

¿Te da miedo el Apolcaipsis?

He escuchado en muchas ocasiones: "Me da miedo el Apocalipsis". Pero... ¿Será que en verdad el libro es para asustarse? ¡NO, claro que no!

Es verdad que a muchos les aterra el libro, pero eso es porque su contenido es como las escenas de una película de suspenso y de terror. Sin embargo, el propósito de Dios al dejarnos en su palabra este maravilloso libro profético, no es infundir miedo por las bestias, el dragón y el cuarto jinete, sino decirnos que al final: EL BIEN SIEMPRE TRIUNFARÁ SOBRE EL MAL. Dios siempre triunfará sobre Satanás. Y aunque éste haga lo que haga, no podrá derrotar al Señor.

Por otro lado, la iglesia, la amada del Señor Jesús, será recompensada y estará para siempre con él.

En síntesis, de eso se trata el libro. Esa es la trama del Apocalipsis. ¿Verdad que no es para asustarse?

Dame la oportunidad de sumergirte en este libro a través de este blog y verás que terminarás con ganas de volver a  estudiarlo y fascinado dirás como el Espíritu y la iglesia: ¡Ven Señor Jesús! ¡Ven!

 Bendiciones, su hermano y amigo Ezequiel Barrera.